El salario mínimo en Colombia 2010.

http://www.moir.org.co

Acerca de cómo magnificar lo insignificante y adornar lo escandaloso

Jorge Gómez Gallego*, Medellín, Diciembre 31 de 2009

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Llama la atención la manera tan distinta como la cúpula gubernamental y sus amigos tratan dos hechos que deberían ser considerados con raseros al menos similares. Me refiero al aumento del salario mínimo, y al incremento de las ganancias de los monopolios financieros.

Mientras al miserable aumento del mínimo le colocan una lupa para hacerlo ver robusto, comenzando por el Presidente de la República quien mediante una declaración a los medios de comunicación de forma hiperbólica asegura que “el incremento es superior en un 70% a la inflación”; a las monstruosas ganancias del capital financiero las presenta como un síntoma de la “confianza” de los inversionistas en el país y augurio de progreso.

Lo que no dicen los titulares de prensa, limitados a presentar sin crítica alguna las declaraciones oficiales, es que para los colombianos de más pobres el control de la inflación es menos relevante que para las capas altas, pues a los primeros los afectan de manera más directa rubros que subieron muy por encima de la inflación.

Para citar un solo ejemplo, los servicios públicos domiciliarios, que representan para los estratos bajos un porcentaje mucho mayor de sus gastos, han aumentado, en el caso de la energía eléctrica hasta un 30%. Y si se toma la canasta del DANE, la vivienda, la educación y la salud, que significan para ellos un gasto relativo mucho mayor, subieron entre dos y tres veces más que el índice de inflación, mientras rubros que empujan hacia abajo fuertemente el IPC, pero que prácticamente están excluidos del menú de los de menores ingresos, como el caso del esparcimiento, crecieron únicamente la tercera parte de la inflación.

Si se pondera la canasta familiar para estratos 1 y 2, a los que pertenecen prácticamente todos los trabajadores de salario mínimo, podemos decir que el IPC real para ese segmento de la población, está cercano al 3.3 %, luego no es cierto que el incremento del salario mínimo es un 70% superior a la inflación. Si acaso, y siendo generosos con el alegre cálculo presidencial, llegará a un 10% por encima del crecimiento del IPC. Seiscientos pesos diarios de aumento, de los cuáles sólo sesenta son incremento real. ¡Semejante algarabía por tan poca cosa!

El crecimiento de las utilidades del sector financiero, especialmente del que está en cabeza de los monopolios extranjeros, con cifras que oscilan entre el 22% y el 28% más que en el año 2008, contrasta de manera ofensiva con un progresivo desempleo, una alarmante parálisis de nuestra producción industrial y agraria y una caída enorme de nuestras exportaciones.

A pesar de eso, el hecho es presentado como fruto positivo de la “confianza inversionista” que promueve el gobierno al colmarlos de privilegios, y al tiempo como un signo alentador para el país. En realidad es todo lo contrario, pues el bochornoso incremento de las ganancias de estos parásitos modernos se explica justamente por el sufrimiento de los trabajadores de salario mínimo y de quienes ni esa paga reciben por su esfuerzo, que es la mayoría de la fuerza laboral hoy en la informalidad. Un salario o un ingreso miserable son la explicación del enriquecimiento de unos pocos y viceversa, el paraíso en que se ha convertido Colombia bajo el uribismo para la minoría oligárquica y para el capital monopolista extranjero, se erige sobre el infierno que padecen la inmensa mayoría de los colombianos. Con un agravante, esa miseria sirve para convertir a amplios sectores en mendigos de un carnet del SISBEN, un subsidio de Familias en Acción, o cualquier otra limosna tirada para atajar rebeldías y comprar conciencias famélicas, y así permitan perpetuar tan inicuo régimen.

Y no puede ser de otra manera en una economía en la que el salario no es un factor de ampliación del mercado interno, sino un lastre para la competitividad en los mercados externos y para el saqueo de nuestra riqueza.

*Diputado Asamblea Departamental de Antioquia POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO

~ por emma flood en enero 6, 2010.

4 comentarios to “El salario mínimo en Colombia 2010.”

  1. Pues si. La voracidad de los amigos, o mejor, socios del presidente es vilmente justificada mediante inteligentes pero execrables argucias difundidas en los medios.
    El cóctel está completo:
    – Ignorancia selectiva
    – Hambre permanente por los ínfimos ingresos
    – Distorsión de la realidad por información falseada y tendenciosa
    – Desarraigo por supresión de memorias y desplazamiento forzado
    – Terrorismo de estado
    La borrachera, que este criminal menjurje produce, permite a los poderosos continuar su infame enriquecimiento sobre la base del convencimiento del pueblo de que son pobres por brutos, y que son brutos por herencia, y que en tal circunstancia lo único que pueden hacer es tratar de mantenerse vivos con lo que ‘buenamente’ los patroncitos les quieran dejar caer de sus opulentas y ofensivas mesas de banquete, donde celebran sus ‘merecidos’ triunfos.
    Pero esto no es un problema. Lo que en realidad es una inmensa lápida es la desunión de los oprimidos y explotados, y la de quienes aspiran a ser sus dirigentes y voceros, enredados en luchas intestinas a causa de sus intereses, que en más de una ocasión son clientelistas. Hemos caído en las prácticas corruptas que criticamos por décadas, y dejando de lado la sinceridad hemos sido víctimas de los chismes y las consejas.
    Tal vez debamos rehacer el camino. Tal vez encontremos la manera de reaglutinarnos antes del proceso electoral que se avecina y podamos mantener la cohesión para trascender cambiando, como en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Uruguay y Nicaragua, la ruta de la libertad y la dignidad.

  2. Nadie más que nosotros mismos tenemos la culpa de lo bajo a lo que hemos llegado con Uribe. Los parámetros con que antes calificábamos la inmoralidad han sido prácticamente borrados del mapa. Si los paramilitares descuartizaban a una pobre mujer embrazada y decapitaban a sus pequeños hijos, los uribistas lo justificaban diciendo que posiblemente eran guerrilleros y se lo merecían. Si Uribe decide permitir qeu sus hijos se vuelvan multimillonarios a costillas del poder qeu les otorga el estado, eso está bien porque todos tienen derecho a ser ricos. Si Uribe decide violar todas las leyes internacionales y bombardear al territorio de un país vecino para matar a unos guerrilleros, esa violación de esas leyes -según los uribistas- está más que justificada. Si Uribe decide crear 7 bases militares para entregárselas a los gringos, eso está justificado. Si Chavez nos ataca, cobardemente pondremos a los gringos a que peleen por nosotros.Y eso también lo ven bien. El ejército asesinó a más de 2,000 muchachos pobres inocentes para cobrar sus respectivas recompensas. Dicen los uribistas que a lo mejor esos muertos o eran guerilleros de verdad o eran delincuentes……..Como pueden ver, todo se lo justificamos a Uribe. Las palabras sentido común, principios morales, honestidd e integridad, han desaparecido del léxico colombiano. Pero nosotros mismos tenemos la culpa de todo eso porque nos hemos dejado imponer la voluntad de una mínoría que vota ciegamente por Uribe, eclipsando con su voto al grueso de la población que nunca vota. Son los 22 millones de Colombianos que le apuestan a la abstención aunque después se las pasan quejando 4 años -con Uribe ya van 8- vociferando en contra del gobierno de turno.

    Hace unos 3 años, leí un interesante artículo del escritor y columnista Hector Abad cuando escribía para la revista Semana, en el que se refería a un viaje que él había hecho a Venezuela para poder palpar por sí mismo la realidad del Chavismo. Hago la salvedad que Hector Abad es cualquier cosa menos un admirador de Chavez, pero dijo una verdad del tamaño del sol, que los políticos opositores en Colombia deberían escuchar e imitar. Abad dijo que le tocaba reconocer el efectivo trabajo de base que Hugo Chavez había hecho con las clases más necesitadas en Venezuela, que al igual que en Colombia, representan más del 60% de la población general. Chavez los enseñó a votar, dice Hector Abad. El Venezolano les inculcó que sus votos tenían la misma importancia que el voto de los Cisneros o de los Capriles. Les hizo ver que a través de los votos, ellos podían cambiar legalmente a Venezuela a su favor.

    Esa es la fuerza electoral que le ha dado la victoria a Chavez todas las veces que las ha necesitado. Son votos reales, de una inmensa cantidad de votantes pobres e indigentes, que antes no votaban porque pensaban que era botar su voto.

    Totalmente diferente al fenómeno en Colombia, donde 7 millones de votantes han impuesto su voluntad a más de 38 millones de Colombianos. Alvaro Uribe NUNCA ha tenido el más mínimo favoritismo entre los estratos 1, 2 y 3. Son más de 31 millones de colombianos que ganan sólo él mínimo -o menos que eso-, pero que jamás han votado por Uribe. Todo el potencial electoral uribista, que en este momento no pasa de 5 millones, está cimentado en los estratos de la clase media de los estratos 4 y 5, que votan por Uribe porque quieren aparecer como que tienen los mismos gustos y “estilo de vida” que los ricos del estrato 6, que son prácticametne todos uribistas. No podía ser de otra forma. Uribe lleva 8 años gobernando exclusivamente para ellos, triplicando sus fortunas y otorgándoles todos los contratos del Estado.

    En Colombia tenemos que enseñarle al pobre (y convencerlo de que es así) de que su voto cuenta y que puede hacer la diferencia.

    Uribe, en su conocida corrupción de características galácticas, ya ha practicado en el pasado el fraude cibernético como se lo realizó el Sr. García, el Jefe de Cómputos del DAS, durante la elección del 2006. Pero si en una elección, donde voten los uribistas, que como dije, en estos momentos no llegan a 5 millones, y digamos que de esa masa de votantes abstencionistas, salieran a votar contra Uribe 20 millones de colombianos, no hay forma que Uribe pueda programar y realizar un fraude de tal magnitud que logre anular o superar tantos millones de votos.

    Pero para eso se necesita de alguien que se unte de pueblo, que vaya a las comunas, a los Ghettos, que hable con los indígenas, con los campesinos desplazados, alguien que logre tocarle la fibra a las Fueras Militares y se den cuenta que Uribe los ha estado usando y sobornando, (enriqueciendo sólo a los altos oficiales) y les ha estado mostrando un peligro (Chavez) que más nadie sino él ha creado. Esas Fuezas Militares tienen que darse cuenta que tener en Colombia a un ejército extranjero es injustificado por donde se le mire. Que tener a una bandera extranjera flotando en territorio Colombiano diferente a una embajada, es una afrenta, un insulto en contra de nuestra soberanía y un delito de lesa patria. Cuando el Colombiano de los estratos 1,2 y 3 se una al ejército y la clase media se dé cuenta que lo correcto no es tratar de imitar a los corruptos esclavistas y oligarcas de las clases 5 y 6, sino de juntar feurzas y ayudar a los estratos menos favorecidos, sólo entonces en Colombia vá a ser más importante y atractivo ayudar a reconstruir a Colombia (no a refundarla!!!), que en fundar una guerrilla o unirse a la existente.

    Sólo cuando se haga realidad ese sueño, entonces veremos salarios mínimos decentes, se haría un verdadera y justa Reforma Agraria, el gobierno podría hacer planes para construir casas decentes, no cuchitriles de concreto; veremos en verdaderas cárceles a los corruptos, asesinos y narcos; veremos a un Chavez conciliador y amistoso porque no tendrá a nadie que lo amenaze con una posible invasión o que lo rete para ver quien es más fuerte; y los Estados Unidos aprendería a respetarnos en tal forma, que a lo mejor nos aprueba un TLC justo, equitativo, con los productos norteamericanos sin subsidios de ninguna clase y aceptando los precios e los nuestros.

    Pero para que todo esto pase, hay que erradicar en Colombia de raíz, este nefasto y nauseabundo uribestialismo que se ha impregnado como la peor peste bubónica. Hay que salir a votar, en masa, sin temores y denunciando cualquier intento de compra de votos.

    Desafortunadamente soy realista y soñar no cuesta nada. Eso puede suceder en cualquier otro país en el mundo……menos en el nuestro. Qué doloroso!!!!!

  3. El salario mínimo no tuvo un aumento, más bien disminuyó. Me explico: Si aumentan los precios de los bienes que se adquieren con él de una forma desproporcionada al aumento del salario mínimo, significa que quienes se lo ganan han perdido poder adquisitivo con respecto al año pasado.

    Luego les cuento mas, porque estoy en el trabajo.

  4. El salario mìnimo es aquel que segùn el C.s.T. es el que todo trabajador tiene derecho a percibir para subvenir sus necesidades normales y las de su familia, en los ordenes material, moral y cultural. Serà verddad que con el salario mìnimo puede una persona suplir sus necesidads bàsicas: alimentaciòn, vestido, vivienda, recreaciòn

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