El manejo torpe de la política exterior colombiana

La tradición personalista de las presidencias latinoamericanas hace posible la confusión entre la persona del presidente y su proyecto político, de tal manera que los gobiernos tienden a analizar las posibilidades de integración del subcontinente no por el contenido sino de acuerdo a quien sea el iniciador de tales proyectos. El presidente Alvaro Uribe, por ejemplo, confunde involuntaria o deliberadamente a Hugo Chávez con su proyecto de unidad latinoamericana que es la base fundamental del proyecto bolivariano. Esa manera uribista de ver la política sudamericana impide una visión amplia del futuro de América Latina como una unidad continental cultural, económica y política. Pese a todos los intentos cada vez más insistentes de la mayor parte de los países del subcontinente por incluir a Colombia en ese proyecto, el gobierno insiste en aislarse para no perder la protección de Estados Unidos. Pero si uno revisa la historia, verá que Estados Unidos se rige por lo que le conviene en cada momento y no por lealtades de largo aliento a menos, claro está, que se trate de países que puedan alterar su posición de dominación en el mundo.

Cuando la guerra de las Malvinas, Colombia se apartó de la actitud solidaria de toda América del Sur por la necesidad muy entendible de no sentar precedentes con respecto al conflicto de límites con Nicaragua. Pero fuera de eso ¿Le sirvió para algo estar del lado de los gringos y no de sus países hermanos? No.

Ca�dos en la Malvinas abandonados por Colobia

Ahora el presidente Alvaro Uribe conduce a Colombia de acuerdo a las necesidades hegemónicas de Estados Unidos. A cambio de eso consigue ayuda para la guerra pero al precio de pérdida de soberanía, y aislamiento., y muerte para sus compatriotas. Hoy más que nunca es posible el acuerdo humanitario tanto por la voluntad de las Farc como por la posibilidad de acompañamiento de los países que se reúnen en torno al Unasur. Uno puede entender las razones ideológicas del presidente pero no las razones íntimas que respaldan semejante persistencia que sin duda perjudica a Colombia. ¿O es que integrar un bloque sudamericano no le permitiría manejar las relaciones económicas en mejores condiciones que ahora cuando Colombia tiembla ante la posibilidad de un corte de relaciones comerciales con los países vecinos?

¿No sería más prometedor para Colombia negociar junto a países como Brasil, una de las economías más grandes del mundo?

El manejo del contenido de los portátiles de Raúl Reyes es una muestra de cómo el gobierno no puede articular los problemas de la política local, del conflicto armado con la política internacional.

Los computadores de Raúl Reyes, en caso de que la información sea absolutamente legítima, implican algo más que la posibilidad de conocer los vínculos de colombianos y/o extranjeros con el secretariado de las Farc. La publicación en pequeñas cuotas de sus contenidos lo único que consigue es publicitar más a las Farc y anular la posibilidad de ponerlo en contexto internacional de manera conveniente para Colombia.

Emma Flood

~ por emma flood en junio 25, 2008.

Una respuesta to “El manejo torpe de la política exterior colombiana”

  1. Tenes toda la razón, me gusto tu post!

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