Uribe tienen dos opciones 08-03-2008
La cumbre de Río calmó los ánimos y las amenazas de guerra y mostró que el proyecto de unidad latinoamericana ya es irreversible. Y superadas las discusiones, los presidentes latinoamericanos, sin excepción, mostraron cuáles son los límites que impone la pertenencia a la comunidad latinoamericana actual.
Alvaro Uribe tienen dos opciones: elegir la “guerra preventiva” o la “legítima defensa”, invención de los gringos (y usada por Bush hasta el suicidio, que justificó su invasión a Iraq y Afganistán): su dependencia con EU o la convicción de una soberanía territorial como base de la legalidad que sostiene la mayor parte de Latinoamérica, elegir la integración latinoamericana, y su consecuencia, enunciada por Cristina Kirchner la multilateralidad como principio que debe regir las relaciones internacionales.
Quedó muy claro en la cumbre de Río que nadie le va a permitir a Uribe salirse de este esquema sin consecuencias ya que toda América Latina, incluyendo a Perú, que aunque amigo de Estados Unidos no está dispuesto a aceptar la extraterritorialidad con el argumento del terrorismo como fenómeno global ni está dispuesto a sacrificar su tradicional alineamiento con Sudamérica.
América Latina no considera a las guerrillas colombianas como parte del terrorismo global tal como sí parece aceptarlo Uribe al aceptar la política exterior norteamericana y su ayuda-injerencia en el conflicto armado colombiano.
Después de esta cumbre ya no se puede atribuir exclusivamente a Venezuela, Ecuador y Bolivia la resistencia a la hegemonía norteamericana en el subcontinente. Es claro que de todos los países que asistieron a la cumbre( menos la Colombia de Uribe), ninguno está dispuesto a sacrificar la integración por estar de acuerdo con los intereses norteamericanos así puedan temer algunas consecuencias para el desarrollo de sus economías a nivel internacional o presiones políticas desde los países poderosos. Para contrarrestarlo cada vez encuentra más alternativas de intercambio distintas de las habituales del mundo occidental.
Ayer fue muy claro que la mayor parte de estos países valoran, en este momento más que ninguna otra cosa la independencia económica , política y cultural y está dispuestos a seguir como se ha mencionado el camino señalado por los próceres, libertadores de América en su lucha por la independencia.
Los caminos se bifurcan para Alvaro Uribe: Uno señala al norte, a la dorada comodidad de la protección norteamericana al precio de la independencia, el otro señala al sur al regreso a las raíces de la hermandad latinoamericana que ofrece aunque todavía con obstáculos la seguridad de un futuro independiente.
El temor a la hegemonía chavista no puede zambullirnos en una ingerencia peor que nos arrastra a guerras despiadadas contra países que ni siquiera conocemos y a quienes no tenemos por qué atacar ni queremos hacerlo. Y la reunión de ayer mostró que no es necesario depender del chavismo bolivariano para formar parte de la integración latinoamericana.
Como en todo, es cuestión de equilibrio.
Emma Flood

Escribe un comentario