Comentario a “Los enviados del Pentágono”de Revista Cambio 02-06- 2009

•Julio 2, 2009 • 2 comentarios

http://www.cambio.com.co/portadacambio/835/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-5569679.html

Es mucho peor que la base de Manta. Son 5 bases bajo el control de Estados Unidos además de las otras que ya lo están. Nadie cree a esta altura que es para perseguir al narcotráfico. Lo cierto es que Colombia entrega su soberanía para que Estados Unidos controle militarmente a toda América Latina y especialmente a  los países vecinos.

Controlarán el Pacífico y el Caribe y las fronteras con Venezuela, Ecuador , Perú y Brasil como para empezar y de ahí hacia el sur y hacia América Central. Recordemos que ya hay un control no oficial de la Triple Frontera (Paraguay, Brasil y Argentina) y una base militar estadounidense en las Islas Malvinas instalada a partir de la derrota de Gran Bretaña a la Argentina con apoyo norteamericano y del gobierno de Pinochet.

La inmunidad para los militares gringos que exige Estados Unidos para sus efectivos en Colombia que será aceptada por este gobierno, es otra entrega de soberanía sumamente grave. También cabe preguntarse a cambio de qué Uribe entrega el país en manos de la potencia gringa y arriesga sus relaciones de por sí frágiles con todos los países de Latinoamérica.

Otro hecho grave que se da de manera simultánea es la acusación de parte de Uribe de manera casi explícita al gobierno de Ecuador a quienes tilda de terroristas cuando se refiere a la orden de captura contra Juan Manuel Santos por un juez de Sucumbíos, Ecuador, por su responsabilidad en la invasión a Ecuador en ocasión del ataque al campamento de las FARC en esa localidad fronteriza.

Sin duda este hecho se puede relacionar con la necesidad de justificar ante los colombianos ingenuos la supuesta necesidad de instalar las multibases estadounidenses en territorio colombiano; y de tranquilizar a los no ingenuos autodenominados “patriotas y personas de bien”, de que tendrán argumentos -no válidos, pero eso no importa- para enfrentar a la oposición.

Honduras lucha por dejar atrás su pasado de “banana republic” y Colombia se deja arrastrar por el gobierno de los falsos positivos hacia cien años atrás. Asistimos al vergonzoso retorno a la Colombia bananera. ¿Qué dirán Unasur  y la Cumbre de Río de este país hermano que traiciona los ideales de independencia de todo el mundo latinoamericano?

Y me copio de los grandes medios diciendo: “Noticia en desarrollo….

Emma Flood


La autora no se hace responsable por los comentarios a este articulo.

Netanyahu no quiere la paz en Medio Oriente 14-06-2009

•Junio 14, 2009 • 1 comentario

Algunas conclusiones sobre el discurso de Netanyahu hoy en la Universidad de Tel Aviv.

Netanyahu no quiere la paz . Su discurso fue cínico. Las condiciones que pone para  siquiera conversar con los palestinos son incumplibles ¿Cómo puede hablar de control del espacio aéreo de los territorios palestinos si son los israelíes los que controlan el espacio aéreo de Gaza? ¿Cómo quieren que los palestinos reconozcan al estado de Israel antes de que se asegure cuáles serán las fronteras que continuamente ocupan metro a metro con los asentamientos en Cisjordania o el bloqueo de Gaza por tierra, mar y aire? El señor Netanyahu quiere el control total de Palestina y por eso pide su desmilitarización. ¿Cómo un estado armado hasta los dientes como Israel puede pretender que Palestina se desmilitarice en el siempre inestable Medio Oriente? ¿Cómo puede decir que quiere la paz si se niega a incluir a Hamas en las negociaciones sabiendo que Hamas ha sido elegido por el pueblo palestino?

A Netanyahu le conviene una Palestina dividida para mejor dominarla.

¿Cómo puede hablar de acuerdos económicos y comerciales si le maneja el agua a Gaza, la entrada de alimentos, medicamentos y bienes básicos, la entrada y salida de personas en Gaza y en Cisjordania, y le impide cualquier posibilidad de desarrollo interno? No le permite el uso de su propio espacio aéreo, su costa al Mediterráneo ni para el transporte ni para el comercio. ¿A qué se refiere Netanyahu cuando habla de desarrollo económico de la región?¿A qué se refiere cuando dice que reconoce el estado palestino si fomenta el sentimiento nacionalista y antiislámico y respalda el desarrollo de asentamientos con el invento de un derecho al que llama “desarrollo natural”?

Que Netanyahu haya elegido este día domingo para su discurso no es casual, estaba esperando los resultados de las elecciones de Irán del viernes y la terminación del Sabath.

Poco le importan a Netanyahu ahora las exigencias de Obama, ya que hoy está seguro que al ganar Almadinejad en Irán, de todos modos contará con la ayuda militar gringa. El viernes todavía no contaba con esa seguridad de la manera casi incondicional que tenía durante el gobierno de Bush. Pero hoy, contados los votos de Irán  desplegó en su discurso sus verdaderas intenciones. Creo que Netanyahu salió ganancioso con los resultados de las elecciones en Irán porque si hubiera ganado el candidato Mousavi, no existiría la amenaza del armamento nuclear de Irán (por lo menos no de manera inminente) que tanto utiliza Almadinejad para manipular a Israel, su gran enemigo, a Estados Unidos y a quien se oponga a lo que considera un derecho.

Si las elecciones en Irán son fraudulentas

eso no invalida mi opinión sobre las intenciones de Netanyahu.

Si el pueblo israelí quiere paz no debe apoyar a  Netanyahu.

Israel y Palestina: Obama debe poner a Netanyahu frente a un mapa. – 20-05-2009

Emma Flood

Israel y Palestina: Obama debe poner a Netanyahu frente a un mapa. – 20-05-2009

•Mayo 21, 2009 • 2 comentarios

Obama, como intermediario válido entre los dos estados no debe pedirle a Netanyahu que acepte la existencia de Palestina como estado soberano. Debe ponerlo frente a un mapa y exigirle que como autoridad del gobierno de Israel cumpla con las resoluciones de las Naciones Unidas, con los acuerdos de Oslo y Annapolis, se retire de los territorios ocupados, levante los bloqueos tanto físicos como económicos. No es aceptable que se hable de negociar lo que ya está legalmente establecido.

Es absurdo pedirle a los palestinos que hagan acuerdos sobre lo que ya fue acordado y que los israelíes pretendan armar otros acuerdos en que Palestina esté peor que después de la partición.

Israel debe respetar las fronteras y terminar la invasión de territorio palestino con muros y asentamientos que van robando la tierra de sus legítimos dueños.

Si Obama ( ya sé que no es nada sencillo) no desarticula el problema de los intereses económicos armamentistas con Israel y con muchas otros países, nada cambiará. Estados Unidos debe dejar de basar su economía en la industria armamentista con la cual alimenta los delirios de grandeza de gobernantes sin escrúpulos alrededor del mundo y los suyos propios.

Si Estados Unidos quiere sobrevivir como estado democrático debe abandonar la posición de “salvador de la democracia en el mundo”. Obama tiene la oportunidad de liderar ese cambio que ya le han reclamado los países del Unasur.

Tiene que terminar con la “guerra preventiva” amparada por el cuento de la supuesta ayuda para un mundo democrático que no es otra cosa que el control o la apropiación de los recursos vitales de los territorios a quienes dice ayudar. Si los estadounidenses no abandonan esa necesidad de dominación siempre se ganarán el odio de los pueblos a los que someten y seguirán siendo señalados como los grandes cómplices de los gobiernos que negocian la riqueza de sus pueblos a favor de intereses personales.

Estados Unidos será un gran país cuando deje de dividir el mundo entre “friends and enemies” y trate a los demás países con respeto y ecuanimidad.

Israel también será un gran país cuando se desprenda de los intereses del lobby derechista de Estados Unidos y se ocupe del futuro de su pueblo que será un futuro feliz en la medida en que logre entenderse con sus vecinos que ahora ve como obstáculos y no como quienes pueden compartir una próspera economía y un rico intercambio cultural en paz.

Emma Flood



“Sobre héroes y tumbas” – Colombia violenta – 06-04-2009

•Mayo 7, 2009 • 6 comentarios

(”Sobre héroes y tumbas”, se llamó una de las novelas más leídas de Ernesto Sábato. El título del artículo lleva su nombre en honor de quien asumió la investigación de los crimenes de Estado que ocurrieron durante la última dictadura militar argentina,cuyo documento final se llamó “Nunca más”)

La historia violenta de Colombia es la historia interminable y sin freno de la venganza que se prolonga en el tiempo de la mano de la impunidad. Sin el límite que impone la justicia, la víctima, sola con su duelo imposible y sin la protección del estado, fácilmente se transforma en victimaria.

Sin embargo en la medida en que han aparecido los tan vilipendiados como necesarios defensores de los derechos humanos y con la ayuda de muchos colombianos valientes, las víctimas optan cada vez más por una lucha con las armas de la verdad y de la justicia superando el fatalismo histórico de esa pareja siniestra que forman, víctima y victimario. Las víctimas se convierten en luchadoras por sus propios derechos y sin saberlo en gestoras del cambio de una sociedad violenta por una sociedad donde las palabras sustituyen a las armas. Junto a ellas han surgido líderes que entregan su vida a esa causa.

Mi interés por conocer esta transformación del dolor en una fuerza para el cambio en Colombia fue lo que me impulsó a pedir la entrevista a Iván Cepeda Castro, líder del Movimiento de Víctimas de Crímenes de estado (MOVICE), ya publicada en este blog.

Reflexión

¿Cómo puede ser que las mismas personas que en su casa regañan a sus hijos por no reconocer la verdad, por no hacerse responsables de haber roto un florero en la casa o rayado el ascensor y que no aceptan que el niño no sea capaz de pedir perdón, ni hacer nada por arreglarlo porque “él no lo hizo”…no entiendan la importancia que tiene el esclarecimiento de la verdad para los familiares de las víctimas?

¿Cómo puede ser que un gobierno no entienda ni acepte algo tan elemental como es que si alguien hace un daño debe reconocer que lo hizo para poder arreglarlo? ¿Y que el gobierno es el responsable de hacer que eso suceda?

Porque de eso se trata: Reconocer el daño -en este caso el crimen-es aceptar la verdad. Sólo entonces se puede hacer justicia. Sin verdad y ni justicia no hay reparación posible.

Si no hay verdad se niega la misma existencia del hecho, como si la desaparición y el asesinato no fueran más que el delirio de unas personas que quieren perjudicar al gobierno de turno.

La reparación que ofrece el gobierno se convierte en una limosna.

Emma Flood

(La autora no se hace responsable de los comentarios a este artículo)

El Tratado de Libre Comercio TLC entrega la soberanía de Colombia II-Jaime Araujo Rentería -30-04-2009

•Abril 30, 2009 • 3 comentarios

“TLC Tratado de Libre Comercio viola la Constitución Colombiana I”-30-04-2009

•Abril 30, 2009 • 3 comentarios

Crímenes de Estado- Estado colombiano engaña a sus víctimas. Entrevista a Iván Cepeda Castro – 28-04-2009

•Abril 28, 2009 • 11 comentarios


Iván Cepeda Castro

Iván Cepeda Castro

Entrevista realizada por Emma Flood

(Iván Cepeda Castro es líder del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado. Su padre fue asesinado el 9 de agosto de 1994).

Emma Flood- Cuénteme acerca de su formación académica y política.

Iván Cepeda Castro- Yo estudié en un primer momento filosofía… Hice mis estudios en la Universidad de Sofía, en Bulgaria. Después hice una formación en derecho internacional de los derechos humanos y del derecho humanitario. Participé en múltiples seminarios de formación en el campo de los derechos humanos y de los derechos de las víctimas a la verdad y a la justicia. Y, en general, mi trabajo  profesional está orientado al campo de los derechos humanos con un énfasis en la comunicación pública y la difusión a través de los medios de comunicación, de la investigación y en la escritura sobre estos temas. También he sido profesor en la Universidad Javeriana.

EF- ¿Sus aspiraciones políticas?

ICC-  Mis aspiraciones son las de poder realizar desde la perspectiva de los derechos humanos y en particular de los derechos de las víctimas a la verdad y la justicia, una serie de acciones que permitan impulsar y desarrollar  la transformación de la sociedad colombiana en una sociedad democrática y justa.

EF- ¿Cuáles son sus aspiraciones políticas?

ICC- Me interesa cualquier posición desde la que mis opiniones y puntos de vista, que son fruto de un intercambio de elaboración colectiva, puedan tener eficacia. Yo creo que cualquier espacio lo aprovecharé siempre y cuando eso sirva para esta tarea.

EE- ¿Es militante del Polo no es cierto?

ICC- Sí, soy militante del Polo

EF-¿A qué sector del Polo pertenece?

ICC- Yo diría que no tanto a un sector sino a la aspiración de un partido que representa una izquierda moderna, abierta a la sociedad con un programa serio, con aspiraciones de poder. Pero no sólo con aspiraciones, sino con un programa político.

EF- ¿Está en el Movimiento  de Víctimas de Crímenes de Estado?.

ICC-

EF-Usted siempre está en contra del gobierno del presidente Uribe hasta el punto de rechazar el dinero que el gobierno dice que le pertenece como reparación por la muerte de su padre.

ICC- Bueno, son dos temas distintos. Primero, mi  postura no es  per se contra el gobierno sino contra lo que representa el gobierno del presidente Uribe. Uribe es un presidente  que, a diferencia de otros que han  existido en el pasado de la historia de Colombia, tiene un proyecto histórico en mente.

Otros gobiernos le han dado curso a un cierto tipo de políticas dentro de un esquema tradicional. Uribe quiere la ruptura del estado de derecho y quiere un modelo de estado que él  ha diseñado desde tiempo atrás con una concepción que  indica una ruptura histórica en el país.

Y ese proyecto consiste en negar el estado de derecho, en negar la Constitución de 1991, y en implantar un modelo económico mucho más agresivo desde el punto de vista neoliberal y desde la apertura al capital extranjero. Todo eso se plasma en sus dos grandes afirmaciones: la seguridad democrática  y la confianza inversionista.

Eso tiene su expresión en el modelo de estado comunitario que plantea Uribe. Así que mi oposición a este gobierno no es una oposición que radique simplemente en una especie de malestar personal con el presidente o simplemente de hacer oposición por hacerla, sino que representa un modelo de país distinto al que yo tengo, que tenemos algunas  personas en este país. Y si seguimos en esa dirección, parte de ese modelo consiste en transformar a los ciudadanos en una especie  de mercaderes de sí mismos y en mercaderes de sus valores más profundos.

Buena parte de la política de este gobierno consiste  en que poco a poco los ciudadanos se van  convirtiendo en vendedores de algo; unos en vendedores de información a través de la política de recompensas, otros en vendedores de sus votos…

Las víctimas, en ese proceso  terminan siendo  también utilizadas como vendedoras  de su propia dignidad. El programa de reparaciones  entre comillas de este gobierno consiste simplemente en darle a cada uno de los familiares  de las víctimas  una suma irrisoria de dinero, una especie de dinero de asistencia social, presentar eso  como si fuera una  reparación y a  cambio de eso invitar a las víctimas a renunciar a sus aspiraciones a la verdad y la justicia.

En parte por eso, además de otras razones, decidí donar los dineros que la justicia falló a mi favor  en el caso de mi padre, a un fondo para la educación de los hijos de las víctimas de la Unión Patriótica.

EF- ¿Entonces lo que no acepta  es que ese dinero sea verdaderamente una reparación en todo el sentido de la palabra?

ICC- Sí, yo creo que en Colombia todavía estamos lejos  de ofrecer una forma de resarcir a las víctimas y de resarcir a la sociedad que realmente implique transformaciones de fondo.

No obligo a nadie a que piense como yo, ni es una invitación a las víctimas a que hagan lo mismo. En mi caso, es una manera de decir: No estoy de acuerdo. .

EF-¿Por qué dirige el frente Manuel Cepeda Vargas de las FARC que lleva el nombre de su padre?

ICC- (Se ríe).Bueno. Esa es una afirmación que no es cierta. Yo nunca he hecho parte de una organización armada. Rechazo la utilización de las armas por convicción personal, por convicción ética y he hecho pública desde hace más de veinte años una posición muy crítica sobre las FARC; concretamente a ciertos métodos que ha aplicado la guerrilla y en especial el secuestro.

Considero que el secuestro no puede ser considerado como un método de lucha revolucionaria; ni siquiera como un método que pueda ser justificado o justificable con determinados fines altruistas o que se suponen más elevados y que eso justifique esa clase de prácticas.

Hice pública esa posición y por eso escribí sobre ese tema, y por eso tuve que salir -entre otras cosas- del Partido Comunista y de otras organizaciones.

No quiero aparecer como el bueno entre todos los malos. Pero lo que sí es claro es que yo he rechazado la práctica del secuestro y en particular he rechazado las acciones de este frente que se hace llamar Manuel Cepeda y que a mi modo de ver utiliza de una manera perversa el nombre de mi padre, ya que mi padre era un hombre de convicciones democráticas.

Creo yo que las acciones de este frente mal llamado Manuel Cepeda son acciones que lesionan de manera grave a la población civil. Acciones en las que se realizan atentados indiscriminados contra civiles a través de la utilización de dinamita y de carros bomba, etc.

Yo no comparto esos métodos. Lo he escrito y lo he dicho, y no comparto que usen el nombre de mi padre.

EF- Pero acepta los daños colaterales…

ICC- No, y no hay tal cosa como daños colaterales o errores de guerra.

EF- ¿Por qué es enemigo del ejército? Se lo pasa acusando sobre falsos positivos y según el ministro de defensa lo de los falsos positivos ya está resuelto.

ICC- (se ríe) No. Yo no soy enemigo de las fuerzas militares ni del ejército. Es más, tengo respeto por aquellos miembros de la fuerza pública que desempeñan su labor -es una labor difícil lo reconozco- que desempeñan su labor con honestidad, muchas veces con valentía.

Lo que estoy es en contra de los crímenes de estado y contra la utilización de la fuerza pública como un aparato criminal o un aparato de violación  de derechos. A mi manera de ver, lo han hecho y eso lastimosamente es así. Y no sólo hacia afuera violan derechos humanos, sino dentro de la misma fuerza pública. Es muy frecuente que los soldados y los policías rasos sean tratados de una manera ilegal.

Precisamente, ese trato que existe en el seno de las propias fuerzas militares y policiales se exterioriza a través de una serie de comportamientos como éstos que se han dado en llamar en Colombia falsos positivos, que  son asesinatos, homicidios cometidos por miembros de la fuerza pública, bien sea con el fin de tener un ascenso en su vida profesional o para cumplir una orden.

Esa clase de estímulos se utiliza para eliminar a líderes sociales y personas que son consideradas incómodas para determinadas personas o grupos.

Así que mis críticas, que yo trato que sean siempre  fundamentadas y de que reposen sobre hechos probados, tienen esa posición clara.

EF- Siempre sale a criticar a Colombia en el exterior como lo hacen los del “Bloque Intelectual de las FARC”. Eso es antipatriótico y eso es lo que hacen los amigos de las FARC.

ICC- Cuando  nos han tratado de “Bloque Intelectual de las FARC” no nos hemos dado por aludidos y hemos rechazado la posibilidad de entrar en esa discusión. Esta afirmación por calumniosa y falsa no merece ni siquiera el esfuerzo de negarla.

En segundo lugar, yo creo que es un poco ingenuo pensar que en el mundo globalizado como en el que estamos, siga habiendo países que puedan estar por fuera de la órbita de la observación internacional.

Es decir, creo que es ingenuo pensar que personas como yo vamos a convencer a líderes políticos de otros países de la realidad de lo que ocurre en Colombia, como si estos líderes no supieran lo que pasa.

Creo que es un poco irrisorio pensar que cuando uno va a hablar con un representante demócrata o con un senador demócrata en Estados Unidos, está hablando con un imbécil que no sabe qué está pasando en el mundo. Obviamente, la situación de Colombia se conoce y digamos que es una situación inocultable.

Colombia tiene la peor situación de derechos humanos en el hemisferio occidental, el país que tiene la mayor cantidad de desplazados. No voy a repetir cifras que se conocen.

Nosotros no vamos como seres malignos a convencer a unos cándidos políticos, a una cándida prensa internacional; simplemente vamos a plantear puntos de vista que sean constructivos acerca de lo que está pasando en nuestro país, que es una realidad trágica. Pero también mostramos hechos que son importantes.

Muchos defensores de derechos humanos hemos obtenido reconocimientos internacionales por nuestro trabajo. Y creo que esa es una buena forma de hablar y de mostrar a Colombia.

Cuando  a un defensor  de derechos humanos se lo honra con una distinción internacional, eso habla bien del país y de su gente.

EF- ¿Usted fundó el MOVICE?

ICC- No. Es un trabajo muy colectivo que lleva  años de trabajo…. Son diecisiete organizaciones. Conformamos primero un proyecto que se llamó Colombia Nunca Más. Un proyecto como otros que se hicieron en la América Latina que buscaban el esclarecimiento de los crímenes de estado: El Nunca Más argentino, el Nunca Más de Brasil…

EF- ¿Por qué no tuvo hijos?

ICC- Porque me permite actuar sin poner mis opiniones bajo la óptica de distintas formas de presión. Creo que eso me mantiene más libre frente a lo que hago.

http://emmaflood.wordpress.com/2009/05/07/sobre-heroes-y-tumbas-colombia-violenta-06-04-2009

El liderazgo del Polo en la coyuntura política actual- 06-03-2009

•Marzo 6, 2009 • 16 comentarios

 

El Polo debe llegar al poder en la primera vuelta si quiere sacar al país de su actual descomposición. La única forma de hacerlo es con el “acuerdo sobre lo fundamental”, sobre los tres ejes que señala Petro que son los suficientemente abarcadores para hacer caber muchísimas propuestas que se constituyan en las herramientas de aplicación de un plan político que ponga por encima de todo la supervivencia de Colombia como país digno y participante del destino independiente de las naciones sudamericanas.

El candidato a presidente saldrá de los candidatos de los partidos que conformen la alianza con previa elección popular de candidatos dentro de cada partido. Es decir, de acuerdo a los principios democráticos.

Eso no quiere decir como maliciosamente dicen algunos, ponerse a la cola del liberalismo y mucho menos del uribismo. Lo que plantea es una manera de llegar al poder para cambiar lo más urgente e importante para todos los hombres y mujeres de Colombia. Esto pone al Polo en una posición de liderazgo para el cambio de régimen, el liderazgo de las ideas por sobre la falsa gritería de formas superadas que confunden libertad con anarquía, justicia con fusilamiento y seguridad con vigilancia.

Esta ha sido la manera en que varios países latinoamericanos han logrado recuperar la democracia con la vigencia plena de la Constitución, ofreciendo una alternativa en varias etapas para terminar definitivamente con los regímenes autoritarios que los hundieron en la corrupción, en la pobreza y la criminalidad institucionalizada.

La sensatez debe reinar siempre en la política. La política que se hace sobre supuestos no es política. El lugar de la política es la realidad que es su punto de partida.

La propuesta de Dussan de “todos contra la reelección” es una estupidez desde el punto de vista político porque pone en el centro a Uribe en lugar de Colombia. Es una propuesta negativa sin otro objetivo que ir contra Uribe con lo cual pone el foco en el proyecto del régimen uribista que es justamente lo que se quiere cambiar.

Las que sirven son las propuestas positivas porque son proyectos. Las personas se unen de manera permanente alrededor de un proyecto que los beneficia a todos.

Las propuestas negativas como “todos contra” son propuestas vacías de proyecto que sólo despiertan fanatismos y su duración es la de los fuegos artificiales.

Emma Flood

Neither The US Nor Israel Is A “Genuine Party To Peace.” by Noam Chomsky

•Febrero 19, 2009 • Deja un comentario

Neither The US Nor Israel Is A “Genuine Party To Peace.”

by Noam Chomsky

Global Research, February 1, 2009 Information Clearing House

Barack Obama is recognized to be a person of acute intelligence, a legal scholar, careful with his choice of words. He deserves to be taken seriously – both what he says, and what he omits. Particularly significant is his first substantive statement on foreign affairs, on January 22, at the State Department, when introducing George Mitchell to serve as his special envoy for Middle East peace.

Mitchell is to focus his attention on the Israel-Palestine problem, in the wake of the recent US-Israeli invasion of Gaza. During the murderous assault, Obama remained silent apart from a few platitudes, because, he said, there is only one president – a fact that did not silence him on many other issues. His campaign did, however, repeat his statement that “if missiles were falling where my two daughters sleep, I would do everything in order to stop that.” He was referring to Israeli children, not the hundreds of Palestinian children being butchered by US arms, about whom he could not speak, because there was only one president.

On January 22, however, the one president was Barack Obama, so he could speak freely about these matters – avoiding, however, the attack on Gaza, which had, conveniently, been called off just before the inauguration.

Obama’s talk emphasized his commitment to a peaceful settlement. He left its contours vague, apart from one specific proposal: “the Arab peace initiative,” Obama said, “contains constructive elements that could help advance these efforts. Now is the time for Arab states to act on the initiative’s promise by supporting the Palestinian government under President Abbas and Prime Minister Fayyad, taking steps towards normalizing relations with Israel, and by standing up to extremism that threatens us all.”

Obama is not directly falsifying the Arab League proposal, but the carefully framed deceit is instructive.

The Arab League peace proposal does indeed call for normalization of relations with Israel – in the context – repeat, in the context of a two-state settlement in terms of the longstanding international consensus, which the US and Israel have blocked for over 30 years, in international isolation, and still do. The core of the Arab League proposal, as Obama and his Mideast advisers know very well, is its call for a peaceful political settlement in these terms, which are well-known, and recognized to be the only basis for the peaceful settlement to which Obama professes to be committed. The omission of that crucial fact can hardly be accidental, and signals clearly that Obama envisions no departure from US rejectionism. His call for the Arab states to act on a corollary to their proposal, while the US ignores even the existence of its central content, which is the precondition for the corollary, surpasses cynicism.

The most significant acts to undermine a peaceful settlement are the daily US-backed actions in the occupied territories, all recognized to be criminal: taking over valuable land and resources and constructing what the leading architect of the plan, Ariel Sharon, called “Bantustans” for Palestinians – an unfair comparison because the Bantustans were far more viable than the fragments left to Palestinians under Sharon’s conception, now being realized. But the US and Israel even continue to oppose a political settlement in words, most recently in December 2008, when the US and Israel (and a few Pacific islands) voted against a UN resolution supporting “the right of the Palestinian people to self-determination” (passed 173 to 5, US-Israel opposed, with evasive pretexts).

Obama had not one word to say about the settlement and infrastructure developments in the West Bank, and the complex measures to control Palestinian existence, designed to undermine the prospects for a peaceful two-state settlement. His silence is a grim refutation of his oratorical flourishes about how “I will sustain an active commitment to seek two states living side by side in peace and security.”

Also unmentioned is Israel’s use of US arms in Gaza, in violation not only of international but also US law. Or Washington’s shipment of new arms to Israel right at the peak of the US-Israeli attack, surely not unknown to Obama’s Middle East advisers.

Obama was firm, however, that smuggling of arms to Gaza must be stopped. He endorses the agreement of Condoleeza Rice and Israeli foreign minister Tzipi Livni that the Egyptian-Gaza border must be closed – a remarkable exercise of imperial arrogance, as the Financial Times observed: “as they stood in Washington congratulating each other, both officials seemed oblivious to the fact that they were making a deal about an illegal trade on someone else’s border – Egypt in this case. The next day, an Egyptian official described the memorandum as `fictional’.” Egypt’s objections were ignored.

Returning to Obama’s reference to the “constructive” Arab League proposal, as the wording indicates, Obama persists in restricting support to the defeated party in the January 2006 election, the only free election in the Arab world, to which the US and Israel reacted, instantly and overtly, by severely punishing Palestinians for opposing the will of the masters. A minor technicality is that Abbas’s term ran out on January 9, and that Fayyad was appointed without confirmation by the Palestinian parliament (many of them kidnapped and in Israeli prisons). Ha’aretz describes Fayyad as “a strange bird in Palestinian politics. On the one hand, he is the Palestinian politician most esteemed by Israel and the West. However, on the other hand, he has no electoral power whatsoever in Gaza or the West Bank.” The report also notes Fayyad’s “close relationship with the Israeli establishment,” notably his friendship with Sharon’s extremist adviser Dov Weiglass. Though lacking popular support, he is regarded as competent and honest, not the norm in the US-backed political sectors.

Obama’s insistence that only Abbas and Fayyad exist conforms to the consistent Western contempt for democracy unless it is under control.

Obama provided the usual reasons for ignoring the elected government led by Hamas. “To be a genuine party to peace,” Obama declared, “the quartet [US, EU, Russia, UN] has made it clear that Hamas must meet clear conditions: recognize Israel’s right to exist; renounce violence; and abide by past agreements.” Unmentioned, also as usual, is the inconvenient fact that the US and Israel firmly reject all three conditions. In international isolation, they bar a two-state settlement including a Palestinian state; they of course do not renounce violence; and they reject the quartet’s central proposal, the “road map.” Israel formally accepted it, but with 14 reservations that effectively eliminate its contents (tacitly backed by the US). It is the great merit of Jimmy Carter’s Palestine: Peace not Apartheid, to have brought these facts to public attention for the first time – and in the mainstream, the only time.

It follows, by elementary reasoning, that neither the US nor Israel is a “genuine party to peace.” But that cannot be. It is not even a phrase in the English language.

It is perhaps unfair to criticize Obama for this further exercise of cynicism, because it is close to universal, unlike his scrupulous evisceration of the core component of the Arab League proposal, which is his own novel contribution.

Also near universal are the standard references to Hamas: a terrorist organization, dedicated to the destruction of Israel (or maybe all Jews). Omitted are the inconvenient facts that the US-Israel are not only dedicated to the destruction of any viable Palestinian state, but are steadily implementing those policies. Or that unlike the two rejectionist states, Hamas has called for a two-state settlement in terms of the international consensus: publicly, repeatedly, explicitly.

Obama began his remarks by saying: “Let me be clear: America is committed to Israel’s security. And we will always support Israel’s right to defend itself against legitimate threats.”

There was nothing about the right of Palestinians to defend themselves against far more extreme threats, such as those occurring daily, with US support, in the occupied territories. But that again is the norm.

Also normal is the enunciation of the principle that Israel has the right to defend itself. That is correct, but vacuous: so does everyone. But in the context the cliche is worse than vacuous: it is more cynical deceit.

The issue is not whether Israel has the right to defend itself, like everyone else, but whether it has the right to do so by force. No one, including Obama, believes that states enjoy a general right to defend themselves by force: it is first necessary to demonstrate that there are no peaceful alternatives that can be tried. In this case, there surely are.

A narrow alternative would be for Israel to abide by a cease-fire, for example, the cease-fire proposed by Hamas political leader Khaled Mishal a few days before Israel launched its attack on December 27. Mishal called for restoring the 2005 agreement. That agreement called for an end to violence and uninterrupted opening of the borders, along with an Israeli guarantee that goods and people could move freely between the two parts of occupied Palestine, the West Bank and the Gaza Strip. The agreement was rejected by the US and Israel a few months later, after the free election of January 2006 turned out “the wrong way.” There are many other highly relevant cases.

The broader and more significant alternative would be for the US and Israel to abandon their extreme rejectionism, and join the rest of the world – including the Arab states and Hamas – in supporting a two-state settlement in accord with the international consensus. It should be noted that in the past 30 years there has been one departure from US-Israeli rejectionism: the negotiations at Taba in January 2001, which appeared to be close to a peaceful resolution when Israel prematurely called them off. It would not, then, be outlandish for Obama to agree to join the world, even within the framework of US policy, if he were interested in doing so.

In short, Obama’s forceful reiteration of Israel’s right to defend itself is another exercise of cynical deceit – though, it must be admitted, not unique to him, but virtually universal.

The deceit is particularly striking in this case because the occasion was the appointment of Mitchell as special envoy. Mitchell’s primary achievement was his leading role in the peaceful settlement in northern Ireland. It called for an end to IRA terror and British violence. Implicit is the recognition that while Britain had the right to defend itself from terror, it had no right to do so by force, because there was a peaceful alternative: recognition of the legitimate grievances of the Irish Catholic community that were the roots of IRA terror. When Britain adopted that sensible course, the terror ended. The implications for Mitchell’s mission with regard to Israel-Palestine are so obvious that they need not be spelled out. And omission of them is, again, a striking indication of the commitment of the Obama administration to traditional US rejectionism and opposition to peace, except on its extremist terms.

Obama also praised Jordan for its “constructive role in training Palestinian security forces and nurturing its relations with Israel” – which contrasts strikingly with US-Israeli refusal to deal with the freely elected government of Palestine, while savagely punishing Palestinians for electing it with pretexts which, as noted, do not withstand a moment’s scrutiny. It is true that Jordan joined the US in arming and training Palestinian security forces, so that they could violently suppress any manifestation of support for the miserable victims of US-Israeli assault in Gaza, also arresting supporters of Hamas and the prominent journalist Khaled Amayreh, while organizing their own demonstrations in support of Abbas and Fatah, in which most participants “were civil servants and school children who were instructed by the PA to attend the rally,” according to the Jerusalem Post. Our kind of democracy.

Obama made one further substantive comment: “As part of a lasting cease-fire, Gaza’s border crossings should be open to allow the flow of aid and commerce, with an appropriate monitoring regime…” He did not, of course, mention that the US-Israel had rejected much the same agreement after the January 2006 election, and that Israel had never observed similar subsequent agreements on borders.

Also missing is any reaction to Israel’s announcement that it rejected the cease-fire agreement, so that the prospects for it to be “lasting” are not auspicious. As reported at once in the press, “Israeli Cabinet Minister Binyamin Ben-Eliezer, who takes part in security deliberations, told Army Radio on Thursday that Israel wouldn’t let border crossings with Gaza reopen without a deal to free [Gilad] Schalit” (AP, Jan 22); srael to keep Gaza crossings closed…An official said the government planned to use the issue to bargain for the release of Gilad Shalit, the Israeli soldier held by the Islamist group since 2006 (Financial Times, Jan. 23); “Earlier this week, Israeli Foreign Minister Tzipi Livni said that progress on Corporal Shalit’s release would be a precondition to opening up the border crossings that have been mostly closed since Hamas wrested control of Gaza from the West Bank-based Palestinian Authority in 2007″ (Christian Science Monitor, Jan. 23); “an Israeli official said there would be tough conditions for any lifting of the blockade, which he linked with the release of Gilad Shalit” (FT, Jan. 23); among many others.

Shalit’s capture is a prominent issue in the West, another indication of Hamas’s criminality. Whatever one thinks about it, it is uncontroversial that capture of a soldier of an attacking army is far less of a crime than kidnapping of civilians, exactly what Israeli forces did the day before the capture of Shalit, invading Gaza city and kidnapping two brothers, then spiriting them across the border where they disappeared into Israel’s prison complex. Unlike the much lesser case of Shalit, that crime was virtually unreported and has been forgotten, along with Israel’s regular practice for decades of kidnapping civilians in Lebanon and on the high seas and dispatching them to Israeli prisons, often held for many years as hostages. But the capture of Shalit bars a cease-fire.

Obama’s State Department talk about the Middle East continued with “the deteriorating situation in Afghanistan and Pakistan… the central front in our enduring struggle against terrorism and extremism.” A few hours later, US planes attacked a remote village in Afghanistan, intending to kill a Taliban commander. “Village elders, though, told provincial officials there were no Taliban in the area, which they described as a hamlet populated mainly by shepherds. Women and children were among the 22 dead, they said, according to Hamididan Abdul Rahmzai, the head of the provincial council” (LA Times, Jan. 24).

Afghan president Karzai’s first message to Obama after he was elected in November was a plea to end the bombing of Afghan civilians, reiterated a few hours before Obama was sworn in. This was considered as significant as Karzai’s call for a timetable for departure of US and other foreign forces. The rich and powerful have their “responsibilities.” Among them, the New York Times reported, is to “provide security” in southern Afghanistan, where “the insurgency is homegrown and self-sustaining.” All familiar. From Pravda in the 1980s, for example.

Global Research Articles by Noam Chomsky

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12116

Mi comentario a “La minoría presumida” de Daniel Coronell. Revista Semana -15-02-2009

•Febrero 16, 2009 • 4 comentarios

http://www.semana.com/noticias-opinion/minoria-presumida/120719.aspx

La división dentro del partido no es exclusividad del Polo, ocurre en todos los movimientos políticos de Colombia. La misma radicalización que existe en el país se reproduce en cada uno de ellos.

Las recientes disputas del Polo Democrático Alternativo demuestran que el partido sí tiene vocación de poder y se ha dividido en tres sectores que difieren en la manera de alcanzarlo pero no en las ideas y principios fundamentales que dieron lugar a su formación.

El Polo tiene ideas y propuestas como no lo tiene en este momento ningún otro partido. Son los partidos que forman parte de la coalición uribista los que no tienen propuestas claras, ni proyecto político. El partido de la U porque nunca lo tuvo. Su plan, si lo hay, es una suma de pragmatismos que no responden a principios ni a ningún plan político serio. El partido Conservador que siempre tuvo un proyecto político, lo dejó abandonado por unirse a la coalición uribista, y ahora tardíamente, se empieza a dar cuenta que nunca debió hacerlo. Holguín parece haberse despertado, pero el inmaduro y ambivalente Andrés Felipe Arias está dispuesto a jugar a dos puntas, actitud que habla de una búsqueda del poder presidencial por encima de los pricipios partidistas y sin apoyo en una propuesta política que devuelva al conservatismo a la independencia ideológica y política que lo caracterizó en su historia anterior al surgimiento del uribismo. El liberalismo también quedó debilitado aunque no parece haber perdido su identidad sino más bien una gran cantidad de militantes. En este momento no sabe con cuantos votos contará, como no lo saben ninguno de los partidos uribistas juntos o separados. El único partido que conservó su identidad frente al uribismo fue el Polo Democrático Alternativo. En eso consiste parte de su fortaleza.

Es verdad que en Colombia como en toda Latinoamérica, la izquierda no se unía o si lo hacía como en Chile, una vez en el poder ,la izquierda extrema saboteaba a los gobernantes por no ser “lo suficientemente izquierdistas” con lo que contribuían a debilitarlos e indirectamente a su caída.

Creo que no es justo decir que el Polo hace lo mismo que sus predecesores de izquierda. El Polo sí está dividido pero no por cuestiones de principios sino por el temor de un sector de perder su identidad como partido de izquierda frente a la indefinición de los partidos que eventualmente necesitaría como aliados.

Un partido debe respetar los principios que le dieron fundamento a su formación pero también debe buscar el poder si quiere llegar a hacer los cambios que el país necesita.

Y no es necesario abandonar esos principios al buscar una alianza con otros partidos sobre una base de acuerdos fundamentales como lo que propone Petro.

La votación que lo convirtió en el primer partido de oposición es importante siempre y cuando el Polo amplíe su base de sustentación con una unión fuerte entre sus miembros que reconozca de igual manera los dos elementos fundamentales, que son: los principios que le dieron nacimiento a su proyecto político y la necesidad de llegar al poder para desarrollar ese proyecto en la realidad.

Para llegar al poder se debe tener en cuenta la realidad actual del país. El Polo unido podría ganar las elecciones si hace las cosas muy bien, pero debe estar dispuesto a unirse a otros partidos para tener la seguridad de llegar al poder así tenga que compartirlo cuatro años mientras muestra su trabajo cierto y eficaz a la ciudadanía que todavía no conoce su fuerza para producir el cambio grande que necesita Colombia. El Polo tiene una clara identidad y la suficiente fortaleza como para no perderse como partido en una alianza temporal con otras fuerzas políticas.

La votación por Alejandro Ordoñez como procurador no es una inconsistencia ideológica sino la demostración de que el Polo sabe hacer política. Hacer acuerdos y negociar son las formas que tiene un político de sacar adelante sus proyectos. El clientelismo y el cohecho es la manera en que hacen acuerdos los políticos sucios. La negociación es la herramienta esencial de un político.

Emma Flood